Los medios porteños siempre repiten lo mismo: la maldición de ser gobernador de la Provincia de Buenos Aires. ¿y el resto de las provincias? ¿Podrán Llaryora, Frigerio o Pullaro ser candidatos presidenciales con chances reales de ganar? Obvio que es demasiado pronto, pero permite hacer un análisis de cómo proyectar sus gestiones provinciales.
Los últimos gobernadores que fueron presidentes fue Carlos Menem (La Rioja) y Nestor Kirchner (Santa Cruz), dos iconos de políticas económicas y sociales bien diferentes, pero que en sus gobiernos dieron solución a ciertas problemáticas que la sociedad sufría. Dos gobernadores de provincias chicas, que no llegan ni a medio millón de habitantes.
La región centro, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, que tienen otro peso específico sobre las elecciones generales, tampoco logran posicionar a un candidato competitivo.
El último gobernador como candidato fue Schiaretti en 2023, que salió 4° y perdió en su propia provincia. También fue precandidato José Manuel De la Sota, gobernador de la misma provincia, en 2015, perdiendo la interna con Sergio Massa.
Sergio Urribarri intentó ser candidato a presidente en 2015, pero la poca intención de votos que tenía en las encuestas, lo hicieron bajarse antes de competir. Y el que más lejos llegó fue Hermes Binner, en ese entonces gobernador de Santa Fe, que salió segundo en 2011, perdiendo por casi 40 puntos contra Cristina Fernandez.
Los actuales gobernadores tienen varios desafíos, primero porque los medios nacionales no están en ninguna provincia, y dan un conocimiento a cualquier panelista de programa más que a un funcionario. Además, deben hacer equilibrio en provincias donde ganó el gobierno nacional, por lo cuál comparten votos con Javier Milei, y atacarlo puede generar perdida de apoyo de sus votantes, y que el gobierno nacional les instale un candidato provincial. Después, cada uno tiene desafíos propios:
– Llaryora tiene el desafío de ser la continuidad de dos gobernadores que alternaron durante 24 años. No puede culpar a las gestiones anteriores de los problemas de la provincia, porque son aliados. A su favor, la ciudad de Córdoba es, en proporción, la más federal del país, ya que allí se encuentran estudiantes de Jujuy, Salta, Catamarca, hasta Santa Cruz y Ushuaia. Debe impulsar ese conocimiento de Córdoba, difícil pero no imposible.
– Pullaro se enfrenta al gran problema del narcotráfico. En los últimos 10 años Rosario es noticia por Messi o por crímenes causados por narcotraficantes. Un dato no menor, es que no tiene reelección, por ende también debe pensar en quién será su sucesor en 4 años. La gestión santafesina debe preocuparse por mejorar la obra pública y la situación en el norte de la provincia (ahora inundada) donde no hay un gran desarrollo económico y siempre fue una zona olvidada para la mayoría de las gestiones provinciales.
– Frigerio es quien mejor se puede posicionar si tiene una gestión regular: puede culpar a los gobiernos anteriores, que no pertenecen a su partido, y con una vara muy baja que han dejado, si logra arreglar rutas como la 127 (la más mencionada en redes sociales y web sobre turismo a Brasil) será reconocido por la región centro, a su vez es quien tiene más conocimiento a nivel nacional, después de su paso como ministro. En una situación que no hay plata, será complejo la obra pública y será necesaria mucha gestión.
El país federal eligió presidente el año pasado. Pero eligió a alguien de Buenos Aires. El desafío de estos gobernadores es lograr romper la agenda mediática porteña, y poner temas que representen las necesidades de todas las provincias.
Foto: Perfil.com



